En el alféizar de tu ventana
quedan latentes esperanzas
de volver a verte otro día
hasta pronto vida mía
hasta cuando la tarde nos pueda
y el reloj de la noche nos quiera.

En tus trémulas manos de seda
se anclaron dichas y penas
unas de mirarte dormida
otras de alejarte enfurecida
dejándome apuros de tenerte
o condenándome días sin verte.

Cuán hondo has llenado mi pecho
dejando mis muros desechos
lo sé al recordar las bellas horas 
de tu boca en la mía que te añora
de esta alegría de mirar tus

Comentarios